El 30 de septiembre de 2025, el INTA difundió una experiencia de bioenergía desarrollada con la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata. El proyecto incorporó un biodigestor tubular flexible para tratar efluentes de la producción caprina.

El sistema permite obtener biogás y un material residual con nutrientes aprovechables como fertilizante. El trabajo incluyó seguimiento de condiciones como la temperatura y el pH, necesarias para observar el funcionamiento del proceso.

La propuesta estuvo vinculada con la producción de pequeña escala en ámbitos periurbanos y contó con participación de la empresa Rappachiani, de Córdoba. La publicación también mencionó su réplica en una escuela agraria de San Vicente. Se recupera aquí como antecedente local de articulación entre universidad, organismos técnicos y producción, con una aplicación concreta de aprovechamiento de residuos.